¿será que la vida me quedará grande? Sé que soy joven y estúpida, de eso no cabe duda, pero me he enfrentado, en mi corto periodo de vida, con ciertos sucesos y nada me ha llevado a aprender, reflexionar, anclar la desgracia con el posible futuro y evitar daños. Yo no sé, hoy casi muero nuevamente en dos ruedas y sigo sin aprender, mil y un veces la experiencia me decía "respeta y ama"; solo cumplía lo segundo y a lo primero le hacía muecas burlescas y le escupía en la cara ¿ahora qué queda? ¿corregir? ¿cambiar? Tal vez por más que intente esta es la porquería que soy. No hay remedio. Moriré de angustia. Moriré de sobredosis de mí. No es la edad, soy yo y toda la vida tendré que lidiar conmigo. No me soporto. No me soportaré. No soporto la vida a mi lado.
Desgracia de Coetzee
Durante largos meses abandoné la literatura. Soy estudiante de maestría en filosofía y, en una búsqueda desesperada por encontrar insumos para mi tesis, decidí dejar a un lado la literatura y me dediqué únicamente a escudriñar en Husserl. La vida se tornaba un tanto tediosa. Sin embargo, no sabía con qué libro romper mi abstinencia literaria. Soy una compradora compulsiva de libros. Compro 10, leo 1, me desespero; compro otros 10, leo 1 y allí ya quedo con 18 sin leer. Iba a tomar los libros olvidados de mi biblioteca, pero decidí no hacerlo. Escudriñando en una librería en Cali que me gusta mucho, llamada Libertienda, encontré un título que llamó mi atención: “Desgracia”. Cuánta fuerza en una sola palabra. Es contundente. En sí misma la palabra impacta. Dolor, pena, sufrimiento, infelicidad, mala suerte; desgracia. Le escribí a un amigo que siempre me hace buenas sugerencias literarias y me recomendó con mucho ímpetu su lectura. Me dijo que era de Coetzee, un escritor Sudrafricano ...
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