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La soledad.

Las efemérides y las horas, todas repletas de nada. Ella siempre se preguntó qué la hacía sentirse así, qué era esa sensación de soledad a pesar de la compañía, de tristeza a pesar de su plenitud aparente, de suspiros profundos y de llanto infundado; ¿por qué se sentía sola? La gente suele relacionar la soledad con ausencia de compañía; ella sabía que no era así. Toda su vida le ha tenido pavor a la soledad y no ha tenido miedo de afirmarlo, pero la soledad va más allá de las personas y de su aprobación; la soledad es estar vacío. ¡Eso es! La soledad es sentirse sin propósito, sin fin, sin funcionalidad. Por eso la vejez es compleja, más que por los años o la cercanía a la muerte, lo que pesa es la nada y el sinsentido de la falta de función. Eso es sentirse vacío, es sentirse despojado de uno, porque ese uno, lo que las personas suponen ser, su identidad, bien o mal, se conforma con y gracias a lo otro. Sí, a lo otro, no solo a los otros. Nos construimos con la sociedad que nos circ...

Julio 3 de 2014

Y cada día se acrecienta el vacío en el pecho, la culpa y el sinsabor de los días perdidos, del futuro no escrito, de las páginas sin tinta y de las horas sin oficio. Y así transitan los días, vagones sin almas y timón sin guía. Veo desde la intrincada celosía de mi alma todo el mundo que me circunscribe, que, concomitante, me obliga estar a su lado. Acá, con nada, ¿cuándo escribiré una novela? Veinte años mal vividos, creyéndome el cuento de cuando en cuando, soñando con un futuro prolífico, llena de alegrías aparentes y de llantos sin fundamento, ¿cuándo empezaré a escribir algo que valga la pena ser leído? ¿cuál es mi necesidad de ser leída, de asentarme en la historia y encontrar en la lectura maravillada de los otros mi sustento? Estos diarios no sirven de nada, si lo leen tres pelagatos es mucho y tampoco tiene valor. Necesito escribir una novela. Tal vez por eso admiro tanto a Pizarnik, a Bukowski, a Baudelaire, a Proust, porque desde lo profundo de su alma hicieron literatura, ...

Sábado 21 de Junio de 2014

Borbotones de melancolía y trozos de sonrisa en los recovecos de mi cómoda alma atormentada. Me siento cómoda en la angustia. Grito que quiero salir de ella pero algo de mí se siente en una situación de comfort . Ayer se suicidó una amiga de mi edad y mis características aparentemente alegres. Me asusta sobremanera saberme tan afín a dicho propósito. Pero no puedo jactarme de una fuerza semejante como para darle fin a todo. Soy tan pusilánime que solo la idea me saca corriendo a la calle, a buscar quehaceres, momentos y gente. Ayer caminando a la 66 sentí que me perseguían. Últimamente me pasa eso. Siento que al dar un paso alguien lo da conmigo, no sé si alucino o si, en mi afán de compañía y pánico ante la soledad, me invento a un otro que camina tras de mí. También le encuentro figuras a las sombras, a las bolsas de basura, a las esquinas oscuras. Esas formas sí me asustan, no me gusta que me acompañen, pero los pasos que me persiguen me agradan. Tengo que terminar mi traba...

20 de Junio 2014

Hace mucho no escribía, sí claro, notas sueltas, apuntes académicos, quehaceres en la agenda y palabras inconexas en los bordes de las páginas, pero nada de mí. Me hace falta. Esto me libera. Hoy le entregué la tesis corregida a la señora de maestría, aún me quedan labores por tachar de mi agenda. No sé qué hacer cuando pierda mi oficio, no sé qué hacer ante mí sin labores. 7:40 de un viernes. Ayer salí, ganó Colombia, licor, personas, vuvucelas y vacuidad. Me alegra desprenderme de las letras y encontrarme entre la gente, me alegra sentirme parte de un gran todo, sentir que no soy única, dejar ese ego absurdo que me sumerge en los quejumbrosos lamentos de un alma atormentada. Sentirme entre una masa abyecta me salva. Me salva de creerme algo más o algo menos, fundirme en los otros me ayuda a no creer que soy la única que sufre. Todos sufren, todos lloran, todos se alegran y todos, empapados de dionisio, se tiran a los carros y lanzan espuma. Son las 7: 42 de un viernes maldecido....

Martes 17 de Junio de 2014

Entre nadas, nuevamente, procurando el algo; buscando ser. ¿Cuándo dejaré de ser para construirme? Vida abyecta y desesperada. Ahora debo atender a Dora, la señora a quien ayudo a consumar su tesis de maestría. No he abandonado esta institución y me quejo, pero sigo escribiendo quehaceres en mi agenda, amando ponerle chulos y decirme "Paola, has cumplido, siéntente orgullosa y satisfecha de lo que eres". Me construyo en la ocupación. No soy más que tareas en una agenda y la promesa de vistos buenos de realización. No soy más que mera búsqueda, no soy la realización de mis deseos, soy el intento de responder a las peticiones de mi entorno, a mis responsabilidades, a mis seres amados. No soy más que el intento desesperado de responder a una pregunta que nunca he sabido formular bien ¿quién soy? ¿Cuál es mi propósito? No me respondo. Soy un mar de acertijos absurdo y borbotones de sensaciones pueriles. En ocho minutos atiendo a la señora, yo miro el paisaje y llora mi alm...

Ella

Tres días y medio después, dos de la tarde, tres copas, cinco tarjetas de antidepresivos y el intento de un personaje. Ella intenta empezar una novela. Ella no sabe qué crear para ser más ella y dejar tanto encanto de la apariencia. Ella no sabe qué personaje crear para proyectar en él su nada, su pandemónium y su ausencia de fe. Le ha puesto miles de nombres a su desencanto, le ha llamado hormonas, le ha titulado juventud, le ha intentado gritar raye-de-coco o gripa-mental. Ella lo ha intentado todo. Ella ahora está bien, ella sonríe, pero recuerda los vestigios del desasosiego de cada fin de mes y le da, por inercia, la sensación de vacío. Ella tiene miedo de volver a caer. Ella sigue en su universidad, cada día se esfuerza por ser cada vez más aquello que ella cree ser, por afirmarse en eso ajeno, por proyectar el deseo en los logros y por enajenarse más de sí y coincidir más con las letras de un muerto en un libro frío. Ella cree que nunca le encontrará un sentido real a sus días,...

"Conócete a ti mismo"

Y así, vereis, ella al fin aprendió a dejar tanta teoría y aferrarse un tantico a la vida, a esa vida que atraviesa el tiempo, sin letras muertas, solo palabras latentes, palpitantes, ansiosas de práctica ¿en qué momento se desprende de su madre-sistema, de su hogar, de su familia de muertos en textos contándole cómo vivir un mundo en el que ellos no vivieron? Se fue de su asidero cuando se enfrentó a la melancolía del sin sentido de los otros, de vivir atada de ojos y manos, con los pies amputados, sin poder correr, sin plumas, sin colores, aunada a tantas descripciones de mundo, tan poco de ellas, tan tanto de todo. A veces uno se siente así ¿vos entendeis? Así, como fuera de sí, como poco de vos, como repleto de nada y carente de algo. Tal vez, solo tal vez es despertar y encontrarse ante una vida que es ajena, y cataplás, aparece el temor; el temor de saberse perdido ante las estructuras construidas, ante tanto edificio sin cimiento, ante tantos rascacielos sin sistema antisísmi...