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Y ahí de nuevo

Mientras las paradojas se contradicen Los hilos del vestido se deshacen Mientras escribo en las páginas desordenadas La tinta se riega inevitablemente. Cuando intento conservar cordura Ese atisbo de calma desaparece. Cuando pretendo guardar compostura Los libidinosos deseos aparecen. Inefables sensaciones Disparatadas decisiones Inexorables deseos Inalcanzables anhelos Sobre su silla desgastada Intenta descansar mi anciana alma Que se separó de la moral Unos cuantos muchos años atrás. Con ímpetu de vida, se lanza la niña al ruedo Con ganas de experiencia, va destruyendo su presente Con ansias de alegrías se topa con el duelo Con afán de sonrisas se enfrenta con el llanto. Ni en el presente de los estoicos vivo Ni la moral de Kant me invade Ni la precisión de Aristóteles tengo Ni la duda de Descartes surge. No soy nada, ni algo No soy carne, no soy esencia No soy risa, tampoco lágrima No soy brisa, ni agonía. Soy contradicciones, soy desacuerdos. Soy inestabilidad, sin remedio. Soy aus...

Cavilaciones filosóficas "irrelevantes"

¿Somos o existimos? ¿nos define una esencia o una permanencia en un plano terrenal? Estas son cuestiones con infinidad de respuestas y a su vez preguntas sobre sus presuntas respuestas. ¿Dónde se haya el camino hacia la verdad? ¿Qué cánones seguir, o más bien tumbar, para lograr manejar la consciencia? ¿Quién soy? ¿Para dónde voy? ¿Por qué voy? ¿Cuál es la senda que rige mi andar? Preguntas filosóficas, inevitables, inescrutables, productos de una sensación inefable. Preguntas si fin, sin comienzo, sin un nudo, sin desenlace. En el inexorable devenir en que andamos se nos topan estas cuestiones fundamentales. ¿por qué preocuparnos en cavilaciones innecesarias? Eso podrá decir algún conformista de la sociedad contemporánea. Un ente vacuo, un integrante más de babylon, un cosmopolita inmerso en las efemérides. Respondería tal vez con ironía: para pensar en un porqué, en la intención de mi existir, para salir del rebaño en que el consumismo ha atrapado a la juventud. Y es así, no...

¿qué puede generar un balcón y una guitarra?

En los crepúsculos vespertinos Canta la Morgana del mañana Con su trémulos movimientos y voz cansada Va labrando su destino. Y divaga, cavila y anda Destruyéndose y reconstruyéndose con cada paso… Sonrisa pérfida esbozaba su cara Y con deseos libidinosos andaba y andaba. Con cada paso labraba su destino Y con cada caricia su pasado Y en la pugna entre deseo y realidad Contruía el ahora. Antaño creía en las utopías Y con pensamientos filántropos invadía el porvenir Pero la vida y su cambio vertiginoso Cambió su parecer y su mirada.

30 segundos.

Al otro lado de la línea con voz trémula, ajena y distante, más allá de los kilometros, límites u horas un ser ajeno sollozando intentaba trasmitirle una información aparentemente importante, pero él sólo captaba desesperación, fluidos nasales y congestión. En ese instante, el olor a café recién preparado invadía la instancia, un sonido ronco producido por la falta de agua en el recipiente de la cafetera indicando que la bebida pronto estaría lista acompañaba al aroma. No sólo ese sonido ambientaba el momento; contribuían con la sinfonía una canción de los Beatles emitida por la radio de la sala y el chillido de uno que otro pito tras la ventana. Por fin el ente tras la bocina fue capaz de musitar una frase coherente, que posteriormente descubrió, iba a ser la que estaría inscrita sobre su sepulcro; "ella no estará para la efeméride de su nacimiento". Pocos segundos puede durar un estallido, una convulsión, una metamorfosis, un proceso, así sucedió con el trayecto del artefa...

Las tretas del deseo.

¿Es posible? Todas estas palabras carentes de sentido que se escurren entre mis dedos. ¿Es posible? Sentir que cada acción es contradicción, que cada acto es retroceso. Vago en aceras hirviendo de insensatez Entro al bar de mi consciencia y bebo el suculento trago de la angustia El drama es un buen disolvente para tan fuerte bebida Y las cavilaciones irrelevantes adornan al vaso roto. Renaceré en las cenizas, tal vez, O mi inexistencia arderá Tan tenue, tan tenue Como la llama de un mechero con pocas gotas de mar azul. Necesito a la señora experiencia posándose en mis futuros recuerdos (sí, más). Obtengo vertiginosos deseos insaciables recorriendo mi anatomía. Requiero el hálito ajeno en mi epidermis (lo consigo) Adquiero libidinosas acciones que conllevan a penas, no se sacian ¡inevitables! No responderé a mis indulgencias. ¿cómo hacerlo luego de sucumbir al pecado? Me es ajeno el manejo de mi ímpetu Inexorable el manejo de mi “ello”. Acá, bien adentro Se realiza la disputa sangu...

¡Que vacío tan lleno!

Sí, lo he descubierto, mi gran tamaño y espacio abarcado para la vista de otros ha tenido repercusiones no sólo en mi vida social, autoestima, mirada externa o infancia, también se ha inmiscuido en mis vacíos. Ya lo afirmo, mi necesidad de más y más y más es directamente proporcional a mi tamaño. Me quiero liberar de mí, de mí, sólo de éste ser ajeno que habita en mi recinto, que refleja el espejo de mi alcoba, que me persigue en las mañanas calurosas de Domingo, más no lo logro y tampoco puedo pedir una llave que yo misma no he creado, generé una puerta sin manera de acceso. ¿quién me libera? ¿quién construye la llave? ¿quién si yo no puedo? ¿a quién pedirle ayuda? ¡toda acción es una contradicción! Me siento, me siento… ¿me siento? ¿sí no soy como logro hacerlo? Corrección: no me siento, no me siento, no me siento tan vacía pero tan llena de aire que me asfixio. Hoy en especial más que nunca el viento trascurre más rápido, frenético, desesperado, las corrientes cálidas se chocan y se...

Para la misma niña asustadiza.

9:12pm Paola? Me harías un favorrr Dime Cuento... jajajja Me suena hermoso. Había una vez Ehmm Bueno no había ¿ya recuerdas por qué? si Había una no vez en un país que no existía Una preciosa actriz, con la mirada soñadora y los pasos cansados Cada noche presentaba maravillosas obras en un teatro de mala muerte ubicado en el barrio rosa de una inexistente ciudad recóndita. Las obras eran de gran renombre y las representaba como una diosa Se apropiaba tanto de su papel que los pocos asistentes se sentían parte de su trama Se sentían protagonistas y directores al tiempo. Podría decirse que la actriz era feliz, que no tenía motivos para abrumarse, que su vida eran colores fijos resplandecientes. Pero así no era Cada día debía repetir las mismas líneas. Los mismos monótonos parlamentos que aunque eran bellízimos ya no producían en ella asombro. Un no-día Un muy extraño no-día Un observador de la parodia que realizaba ese día observo tras sus palabras de luz un color negro marcado en l...